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Home Office y alimentación

Niña trabaja en una computadora y come comida rápida | Foto ...

Pensar en home office nos lleva a pensar entre otras cosas en las ventajas de comer en casa, pues confiamos en que eso nos ayudará a comer más sano, a nuestras horas y a no tener que preocuparnos por comer lo que sea y con prisa como solemos hacer cuando estamos en la oficina, ya que al priorizar el trabajo sobre los alimentos elegimos comida práctica y fácil de obtener.

Pero ya en la realidad todo lo anterior se vuelve una ilusión pues trabajar en casa nos abre el espacio para tener mucho más a mano todas esas tentaciones que estando en la oficina no.  Y entonces vamos a la cocina por un café que puedo acompañar con un poco del pastel que quedó, y es que el pan con el café siempre viene bien.  Pero abrí otra vez la alacena y me di cuenta de que ya me queda solo un paquetito de galletas, así que aprovecharé y me las comeré ahora mismo. O mejor unas papas fritas porque en realidad tengo antojo de algo salado. Y así de pronto, termino con mi mesa de trabajo llena de snacks y veo que el trabajar en casa no me está resultando tan saludable como pensaba.

Uno de los compromisos que debemos tener con nosotros mismos, es cuidarnos. El confinamiento nos puede llevar al pretexto fácil de descuido de, ya no digamos la actividad física, sino la alimentación y es ahora que los factores que amenazan nuestra salud como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y los niveles altos de colesterol están más presentes en nuestra vida diaria.

Después de darnos cuenta de todo esto, ¿qué podemos hacer? bueno, como siempre, la organización es la palabra clave.

Una primer idea que puede funcionar es realizar una agenda respetando los horarios que ya teníamos en la oficina, considerando los momentos que usábamos para ir a la máquina expendedora o la tienda y dejar eso estipulado para que podamos seguirlo de forma concreta.  Por supuesto, el horario más importante a respetar es la hora en que comienzo y termino de trabajar.

Considerando que ahora no saldremos a comprar lo que queremos, tampoco se trata de volver nuestra alacena una máquina expendedora o la tienda de la esquina.  Recordemos que la facilidad de obtención es lo que nos da el consumo continuado de determinado producto. Por esto, es mejor facilitarnos la obtención de alimentos más sanos como verduras o frutas cortadas (zanahoria, pepino, manzana). Cuando queramos algo salado podemos recurrir a las palomitas de maíz SIN añadidos como sal o mantequilla o los cubitos de queso panela. Para el agua del día a día, si no estamos acostumbrados al agua simple, podemos hacernos algún concentrado de té y lo rebajamos con agua para tener una jarra completa que nos dure todo el día en lugar del refresco.

Sabemos que ciertas comidas nos pueden sonar aburridas sin embargo recordemos que lo son porque les hemos dado ese significado así que se trata solo de un cambio de concepto que nos dará un beneficioso cambio de hábito.

Para estar seguros de que estamos siguiendo la alimentación que nos ayuda a cuidar de nuestra salud, tenemos que aprender también a diferenciar los productos frescos, de los procesados y los ultraprocesados

Los productos frescos son los que nos llegan directamente como consumidores y tienen una transformación mínima, tal como los huevos, frutas, verduras y hortalizas, pescados y carnes frescas. 

Los alimentos procesados son los que sufren alguna transformación como la pasta, el pan, el aceite de oliva, las legumbres en bote o las verduras congeladas. Aún así, la base sigue siendo la misma materia prima.

Los productos ultraprocesados son los que más daño hacen al organismo pues estos quitan una gran parte del alimento original para añadir aditivos que permiten su conservación. Este tipo de productos contienen en la mayoría de los casos sal, grasas poco saludables, azúcar y aditivos. En estos alimentos puedes encontrar los snacks, la panadería/repostería industrializada así como los refrescos.

Pensando en lo anterior, a la hora de la comida podemos organizar, ahora si, una comida más saludable que la que encontramos en la calle.  Podemos agregar ensaladas a nuestra comida y así hacerlas a nuestro gusto, incorporando cosas que generalmente no agregan en los lugares donde consumimos nuestros alimentos. 

Eso sí, si estando en oficina respetamos el horario de comida, estando en casa debemos hacerlo también. No alarguemos la hora de la comida, no importa que tan a gusto nos encontremos.

A continuación te paso algunas recomendaciones que te pueden ayudar a mejorar hábitos y rutinas.

Haz una lista de la compra

La meta de hacer una lista de compra es evitar comprar por impulso.  Si una buena idea es acudir al mercado o super cuando NO se tiene hambre, mejor idea es realizar, desde casa, una lista de compra en donde apuntes única y exclusivamente lo que veas que realmente hace falta. Esto ayudará a evitar hacer compras innecesarias y por antojo. 

Si tienes un presupuesto para tus gastos en alimentación procura utilizar ese mismo presupuesto o de preferencia menos, para esos mismos gastos en casa.  De esta forma tendrás un beneficio extra en tu home office 

Reduce el uso de la sal en la cocina

Aún cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el consumo máximo de sal debe ser de 5 gramos diarios, en la actualidad duplicamos esa cifra con la sal extra que le ponemos y consumimos en los alimentos. Una buena opción para reducirlas es el uso de las especias, ya que pueden ayudarnos a darle sabor a nuestras comidas sin necesidad de añadir tanta sal.

Mantener los horarios de las comidas

Tal como mencionaba en un principio, mantener los horarios de las comidas es muy importante.  Aprendamos a disminuir la cantidad de alimentos con mayor carga calórica y sustituirlos por otros más ligeros que nos produzcan mayor saciedad (ensaladas de verduras, legumbres o frutas).

Como podemos ver, organizar todo a nuestro alrededor nos puede confirmar que, con todo y los desafíos, se puede trabajar en casa y llevar una alimentación que no nos perjudique.

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