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¿Por qué los psicólogos insistimos tanto en que se haga ejercicio?

Para todo aquel que haya ido al psicologo o que haya escuchado a algún psicólogo no será novedad aquella recomendación de “haz ejercicio”. No queremos decir con esto que vayas mañana mismo a correr una maratón, ni siquiera una media maratón.  Lo importante es que tengas actividad física al menos 3 días a la semana por media hora, verás que vas a sentir el cambio de humor prácticamente de inmediato.  Un paseo en bicicleta o algún ejercicio aeróbico de media o alta intensidad, pueden reducir los síntomas que la ansiedad produce. La finalidad es llegar a esos efectos positivos que la actividad física nos da, porque aunque lo dudes ¡practicar ejercicio es sano para tu mente!

Diversas investigaciones han descubierto que hacer ejercicio de forma regular puede mejorar nuestras funciones cognitivas.  El catedrático de Harvard John Ratey nos dice en su libro “La Ciencia Nueva y Revolucionaria del Ejercicio y el Cerebro”  que “realizar ejercicio físico regularmente es bueno para mejorar la percepción que tenemos de nosotros mismos, nuestro estado de ánimo, la memoria o el aprendizaje”. 

Por tanto, no  importa si eres alguien que hace ejercicio de forma regular porque sea tu forma de vida y te guste sentirte saludable o si eres de los que te cuesta siquiera pensar en moverse un poco, te invito a leer lo siguiente, confío en que encontrarás la respuesta al porqué los psicólogos recomendamos hacer ejercicio.

Para poder entrar en tema, debes saber que el cerebro genera diversas hormonas que nos hacen sentir bien con nosotros mismos y nos ayudan a enfrentar el día a día. A estas hormona se les conocen como «hormonas de la felicidad».

Hay quienes incluyen a la oxitocina con las llamadas “hormonas de la felicidad” sin embargo no es una hormona que pertenezca a esta clase ya que, aún cuando es una hormona que genera placer no es generada directamente por el ejercicio sino por el contacto físico, es por eso que es conocida como la “hormona del amor”. Esta hormona es producida en el hipotálamo y secretada al torrente sanguíneo por la glándula pituitaria.  Un estudio publicado en la revista Neuroscience and Biobehavioral Reviews realizado en la Universidad de Birmingham (Inglaterra) indica que la oxitocina puede actuar muy parecido a como lo haría el alcohol ya que al ser liberada produce la sensación de seguridad en los vínculos emocionales, estimula la sociabilidad y pertenencia hacia un grupo y es asociada con el aumento de confianza y la pérdida del miedo al fracaso.

Entonces, ¿cuáles son realmente estas tres hormonas que llamamos “hormonas de la felicidad”?, pues son: Serotonina, dopamina y endorfina y todas ellas pueden ser generadas de forma natural haciendo ejercicio. 

Pero ¿de qué se encarga cada una de ellas?

Endorfina

Las endorfinas estimulan las áreas del cerebro que producen placer y funcionan como analgésico, están relacionadas con la inhibición de la ansiedad y el estrés pues tienen la capacidad de disminuir, si las circunstancias así lo requieren, un dolor físico o emocional para entonces poder así enfrentarlas.  Son las hormonas más populares y conocidas.

Después de hacer ejercicio nos permiten sentir felicidad, alegría y en algunas ocasiones, hasta euforia y si bien los efectos de su liberación inmediata pueden reducirse, la felicidad que provocan son recordadas por el cuerpo y es lo que nos empuja y anima a regresar al movimiento.

Serotonina

Es conocida como la hormona del bienestar ya que genera dicha sensación y aumenta la concentración influyendo notablemente en nuestro estado de ánimo al generar una sensación de calma que nos aleja de estados de depresión.  Nos ayuda a conciliar mejor el sueño y a tener mayor control sobre lo que comemos evitando así caer en excesos. Los bajos niveles de esta hormona producen irritabilidad y sentimientos negativos como preocupación, tristeza, depresión, ansiedad y otros trastornos.

Además del ejercicio, podemos complementar la producción de serotonina apoyándonos en diversos alimentos ricos en triptófanos tales como: huevo, pasta, arroz, lácteos, cereal, pollo, pavo y leguminosas, entre otros.

Dopamina

Es conocida como la “hormona de la recompensa”, es así que al hacer ejercicio se crea un vínculo entre dicho sentimiento de placer y la actividad que realizamos y eso nos empuja a continuar. Sin embargo, cuando no se recibe la recompensa esperada, la persona suele sentir decepción.

Esta hormona no es obtenida exclusivamente al realizar ejercicio, también escuchar música y meditar nos brinda esta sensación de placer y tal como se mencionó con la serotonina, es posible aumentar sus niveles al ingerir ciertos alimentos como los huevos, las nueces y el chocolate. 

Es importante controlar los niveles de dopamina ya que bajos niveles están asociados con problemas de socialización como la ansiedad social, apatía, anhedonia (incapacidad para experimentar placer, pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades) y los niveles altos se asocian con hiperactivación, hipersexualidad, hipersocialización. Mantener los niveles deseados nos ayuda a reducir la ingesta de otros productos que tenemos asociados con el placer, tales como los dulces, el alcohol, el tabaco u otras drogas. 

Ahora sí, estoy segura que queda mas claro el por qué los psicólogos animamos a hacer ejercicio a todo aquel que nos habla de problemas de insomnio, ansiedad o depresión, ya que como  hemos visto anteriormente, es un pequeño paso el que se tiene que dar para mejorar la calidad de vida, autoestima, prevenir enfermedades y mejorar el aprendizaje. 

Así que mucho ánimo y recuerda que nunca es tarde para empezar a sentirte mejor.

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